Publicado:26 mar 2026
Cuanto más se prolonga el conflicto entre Estados Unidos e Irán, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam pues, a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una guerra agotadora sin un desenlace claro. En este contexto, Donald Trump se enfrenta a un dilema familiar: una escalada con consecuencias impredecibles o una retirada con un costo político.

A medida que la guerra entre Estados Unidos e Irán se intensifica, medios y expertos de todo el mundo comienzan a comparar la campaña actual con la guerra en Vietnam.
A primera vista, la comparación puede parecer forzada: las magnitudes son incomparables. En Vietnam, el contingente estadounidense superaba el medio millón de personas, mientras que hoy en día Washington se limita principalmente a ataques aéreos.
Pero el parecido es más profundo: está en la propia lógica del conflicto. La guerra de Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente.

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A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Irán, al parecer, está actuando precisamente así. A pesar de los graves daños, Teherán aumenta constantemente el costo de este enfrentamiento para Estados Unidos, sobre todo mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz. El conflicto trasciende el enfrentamiento bilateral y afecta los intereses de todo el mundo.
Ante Donald Trump se perfila un dilema familiar, al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada a un nuevo nivel o retroceder.
Una guerra por la supervivencia
Según los expertos, la similitud clave radica en el carácter existencial del conflicto. Maksim Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía (Moscú), declaró a RT que para Vietnam fue una guerra por la supervivencia, y que para Irán la situación es muy similar.

«Para la República Socialista de Vietnam, esta guerra se consideraba, en gran medida, una lucha por su propia supervivencia. En este sentido, la situación de la República Islámica de Irán es muy similar. Irán considera este conflicto como una lucha por la supervivencia de su Estado. Y en este sentido, tanto para Vietnam como para Irán, en primer lugar, el umbral del dolor es muy alto. Es decir, el mero hecho de que el Estado haya resistido los disparos en el conflicto ya puede interpretarse como una victoria. Y me parece que, en este sentido, los conflictos son realmente similares», señaló el experto.
La estrategia del desgaste
Otra similitud es de carácter estratégico. Al no poder vencer a Estados Unidos a nivel táctico, Vietnam logró el éxito al imponer una guerra prolongada. Según los expertos, Teherán actúa siguiendo un modelo similar, utilizando su ubicación geográfica como recurso clave.
Como señala Gabrielian, a diferencia de Vietnam, Irán cuenta con un instrumento para ejercer presión sobre las rutas comerciales globales.
«Vietnam no tenía la opción del estrecho de Ormuz. No podía bloquear de ninguna manera el estrecho de Malaca o el estrecho de Luzón ni asestar un golpe al comercio estadounidense. Pero Irán sí tiene esa opción y aprovecha su geografía de manera muy conveniente. Y así perjudican a Estados Unidos y a sus aliados, y tratan de negociar una posición más ventajosa para sí mismos», indicó.


